Los implantes pterigoideos son un tratamiento que se utiliza en los casos de atrofia ósea (falta de hueso) en el sector posterior del maxilar superior.

Para realizar este tratamiento es necesario un diagnóstico preciso y la experiencia suficiente para desarrollarlo con éxito. Cuando esta técnica puede realizarse, permite evitar injertos óseos y como consecuencia de ello, reducir el tiempo de tratamiento.

Es compatible con la carga inmediata, es decir, con el tratamiento de implantes y dientes fijos en un día. Los implantes pterigoideos suponen, en muchos ocasiones, dar una solución rápida, sencilla y fiable a casos que resultarían mucho más complejos y con peor pronóstico empleando otras técnicas.

¿Cómo lo hacemos?

Diagnóstico

Una ortopantomografía o TAC, según el caso, servirá para determinar la cantidad de hueso y, por tanto, el tratamiento a seguir.

Procedimiento

Los implantes pterigoideos tienen un protocolo y unos requisitos concretos ligeramente diferentes a los implantes convencionales. Se colocan en la parte final del maxilar, con un grado de inclinación que depende de la anatomía ósea. Un pilar de conexión especial que posibilita cambios de angulación une el implante con la prótesis y servirá para corregir esa inclinación. De esta forma, los nuevos dientes quedan alineados al resto.

Prótesis fija inmediata o provisional

El mismo día de la colocación de los implantes se coloca la prótesis inmediata o provisional en caso de que sea necesario. Esta prótesis inmediata está realizada en resina de alta dureza y es altamente funcional y estética. El paciente puede comer desde el primer día, bajo las recomendaciones del especialista.

Seguimiento

A la semana se realizará una revisión en que se retirarán los puntos de sutura y se evaluará el resultado de la intervención.

Prótesis definitiva

A los 3-4 meses de la intervención, una vez se ha producido la osteointegración, que es la unión del implante con el hueso, se sustituye la prótesis inmediata por la definitiva. 

Los nuevos dientes fijos están confeccionados con zirconio. Se trata de un material de última generación que ofrece dureza, resistencia y un acabado completamente estético. 

Para conseguirlo, el equipo clínico y el laboratorio protésico mantienen una comunicación directa y fluida. Gracias a ello, el ajuste de la prótesis con los implantes es perfecto. Y conseguimos un aspecto totalmente natural en cuanto a color, tamaño, forma y transparencia de los dientes.